Miedo

Miedo: una ruta al desequilibrio.

Voy a comenzar por decirte que el miedo no es malo, de hecho, existe un miedo que es saludable y que te aleja de hacer cosas que pueden ponerte en riesgo. Pero cuando el miedo sobrepasa ciertos límites, entonces es posible que tu cuerpo sufra daños reales que pueden impactar negativamente en tu salud.

¿Te has fijado que cuanto más miedo sientes, todo se vuelve más aterrador?

Hay un proceso que se llama potenciación, y lo que hace es que amplifica el miedo cuando de por si ya tienes miedo. Cuando tu cuerpo entra en estado miedo, incluso los eventos inofensivos provocan sobresalto e inquietud. Si estás viendo un documental sobre insectos venenosos (incluso al leer esta frase), es probable que experimentes un cosquilleo en el cuello, que puede volverse expansivo. Si tienes miedo a las alturas, un puente se vuelve un martirio, si tienes miedo a los aviones, la más mínima turbulencia va a lanzar tu presión al cielo, si tienes miedo a los perros, un chihuahua ladrando se parecerá a un león enfurecido.

¿Por qué el miedo es tan negativo para tu salud?

Tu cuerpo es un recipiente por el que corren miles de químicos que son generados en tu cerebro cada segundo, la combinación de esos químicos se llama estado bioquímico. El estado bioquímico del miedo afecta el sistema inmunológico, por lo tanto, provoca que ese cuerpo sea más propenso a virus y bacterias.

¿Sabías que… la mayoría de las personas tienen la bacteria que causa neumonía en su sistema respiratorio en todo momento? El tema es que la mayoría del tiempo tu sistema sabe cómo combatirlo, pero cuando baja tu frecuencia, es decir, cuando sientes miedo, entonces tu sistema ya no puede combatir con esa bacteria y ¡PUM! se desencadena la enfermedad.

Esto pasa en tu cuerpo cuando tienes miedo:

  1. Aumenta la frecuencia respiratoria y le sigue la frecuencia cardíaca, los vasos sanguíneos periféricos se contraen, los vasos sanguíneos centrales alrededor de los órganos vitales se dilatan para inundarlos con oxígeno y nutrientes, y los músculos se llenan con sangre. Tu cuerpo está alerta listo para reaccionar.
  2. Los músculos, incluidos los que se encuentran en la base de cada pelo se tensan (por eso decimos que tenemos los pelos de punta o piel de gallina)
  3. Los niveles de glucosa en la sangre aumentan, proporcionando una reserva de energía en caso de que sea necesario correr, atacar o defenderse. Del mismo modo, los niveles de calcio y glóbulos blancos en el torrente sanguíneo aumentan.
  4. Hay cambios hormonales que, por un lado, aumentan la actividad en el corazón y en los pulmones y por otro reducen la actividad en el estómago y en los intestinos. Se inhibe la producción de lágrimas y salivación, explicando la boca seca que viene con un susto, se dilatan las pupilas y se reduce la audición.
  5. Todo tu cuerpo está en tensión y si este estado se prolonga entonces hay un desequilibrio a nivel, físico, químico y biológico. Un cuerpo que ha experimentado este desequilibrio por periodos prolongados es un cuerpo que irremediablemente será más propenso a enfermedades.

Para no llegar a un estado de desequilibrio es muy importante tener una manera efectiva de contrarrestar el miedo. Por eso te comparto dos tips que pueden ayudarte a combatirlo:

  1. Aprende acerca de tu miedo.

Comienza con un diario de pensamientos para anotar cuándo sucede y qué sucede. Es importante que hagas consciencia de tus emociones y que descubras cuando las sientas y porqué las sientes. ¿Qué te dices mientras las estás sintiendo? ¿En qué piensas? Y ¿Qué pasa con tu cuerpo?

  1. Aprende a relajarte

Respira profundo. Haz consciencia de tu cuerpo y regresa tu enfoque al ritmo de una respiración pausada. Una buena técnica de respiración, puede ser un boleto de salida de un estado de miedo y ansiedad.

  1. BONUS: Pide ayuda

No siempre podemos enfrentar nuestros miedos en soledad. Es importante que te des cuenta de que ese no es el mejor estado para ti y que pidas ayuda. Recuerda que la salud mental es tan importante como la salud física. Si sientes que no puedes recuperarte de los episodios de miedo, pide ayuda inmediatamente.

En conclusión, el miedo no es malo por si solo, lo que es negativo, es mantener esos estados emocionales por periodos prolongados, porque eso produce desequilibrio en el cuerpo. Observa tu cuerpo, conoce tus emociones y eleva tu frecuencia emocional experimentando más amor y gratitud. Recuerda que fuiste diseñado en una fábrica cósmica increíble y que dentro de ti, ya existe todo. Ahora, ve sin miedo y sé EXTRAordinario.

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